LA ALIMENTACIÓN EN VERANO

Se acerca el verano y vienen a nuestra mente pensamientos como vacaciones, calor, campo, playa, chiringuito, reuniones familiares o con amigos, excursiones, barbacoas... Situaciones que hacen que nuestra alimentación sea bien distinta a la llevada a lo largo del año. Beber y comer adecuadamente garantiza una nutrición saludable en este periodo.

 

El verano se caracteriza por las altas temperaturas que hacen que nuestro organismo necesite más cantidad de agua por una mayor pérdida en forma de sudor, y menos energía, sobretodo si durante este periodo estamos más sedentarios.

Es por tanto primordial una correcta hidratación a través de agua, bebidas isotónicas, zumos y batidos. Asimismo, es importante refrescarse a menudo para mantener constante la temperatura corporal y llevar a la playa o la piscina fruta fresca ya pelada que nos aporte hidratación y energía entre horas y evite los posibles atracones.

En cuanto a la alimentación, en verano nos apetecen platos más ligeros y refrescantes compuestos por alimentos de fácil digestión como cereales (pasta, arroz, etc.), carnes, pescados, verduras y frutas, cocinados con preparaciones rápidas, sencillas, frescas y con poca grasa, para evitar las digestiones pesadas o lentas.
Lo ideal es tomar comidas que se preparen sobre la marcha o con anterioridad y puedan servirse en el momento. En el restaurante, al igual que en casa, lo ideal es elegir platos nutritivos pero ligeros. Las ensaladas simples o complejas (con pasta o arroz o legumbres), gazpachos, sopas o cremas de verduras frías acompañadas de carnes y pescados a la plancha o al horno aportan la energía y los nutrientes que necesitamos sin sobrecargarnos de un exceso de calorías.

Cuando tenemos una excursión una opción apetitosa y equilibrada podría ser una buena ensalada de verduras variadas: tomate, lechuga, pepino, pimiento, zanahoria, cebolla, aceitunas, alcapárras, espárragos, etc., que puede enriquecerse con queso fresco, huevo duro, pollo, jamón york o atún, con trocitos de fruta fresca como manzana, kiwi, piña, mango o incluso de frutos secos como nueces, o frutas desecadas como uvas pasas o ciruelas pasas o incluso con algunos cereales como el arroz o el maíz o legumbres como los garbanzos o habichuelas frías. También puede ser una buena elección un bocadillo de pan integral con un filete de pollo con tomate, lechuga y una cucharadita de mayonesa ligera o tortilla de patatas, atún, queso o jamón.

Si el plan es una barbacoa, sólo elige carnes o pescados con pocas grasas, acompañados con unas verduras a la brasa(calabacín, berenjena, pimiento, tomatitos, etc.). En los chiringuitos opta por platos tradicionales como paella de pollo,  pescado o fideuà, compañados de una buena ensalada. 

En cuanto al alcohol (vino o cerveza) consumido en pequeñas cantidades y de forma esporádica es saludable a nivel cardiovascular y nos acompaña en la celebración de nuestras vacaciones.
Y para el postre, nada mejor que elegir entre la gran variedad de fruta que ofrece esta estación, que además de su sabor son una fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes, agua y fibra.

En cuanto a los helados, son un placer al que no tenemos por qué renunciar. Los polos, sorbetes o granizados aportan agua y azúcares. Los helados cremosos hechos con leche aportan calcio y proteínas, pero deben tomarse con moderación. 

También en el verano es aconsejable realizar ejercicio de forma moderada como andar, nadar o bailar que permita mantener la vitalidad y quemar esas calorías de más.

En resumen, buena hidratación, protección frente al sol, alimentación ligera, fresquita y algo de ejercicio son la clave para disfrutar del verano y no coger kilos de más.